INFANTIL 3-6. "AUTONOMÍA COMO EJE"
En el período comprendido entre los tres y los seis años se da el ajuste progresivo de la imagen de sí mismos, la ampliación de las relaciones con los iguales, el avance muy significativo en el dominio del lenguaje oral, así como en la función de regulación y planificación de la propia actividad.
En estos años, los niños experimentan un notable desarrollo psicomotor, cognitivo, personal, social y moral, así como un importante avance en la adquisición del lenguaje.
Por ello es necesario que el profesorado siga atentamente esta evolución con el fin de adaptar su programación didáctica a los cambios que se producen en los niños y aprovechar las posibilidades formativas que les ofrecen.
Dadas las características de los niños en estos primeros años, la acción pedagógica se organiza en diferentes áreas.
Ello no indica que la actividad docente se organice delimitando las actividades para cada una de las áreas, pues la mayoría de ellas engloban aspectos de más de un ámbito, además no debe perderse el carácter de globalidad de lo que el niño hace y aprende.
La expresión de ámbitos de experiencia significa que estamos más ante actividades que los niños han de realizar para lograr determinados objetivos, que ante conceptos que han de ser transmitidos por los docentes. Los contenidos de la Educación infantil se abordarán por medio de propuestas integradas que tengan interés y sean significativas.
Asimismo, en el segundo ciclo se iniciará una aproximación al uso oral de una lengua extranjera en actividades comunicativas relacionadas con las rutinas y situaciones habituales del aula.
Con el fin de hacer efectivo lo dicho anteriormente la educación infantil, contribuirá a desarrollar en las niñas y niños las capacidades que les permitan:
a) Conocer su propio cuerpo y el de los otros, sus posibilidades de acción y aprender a respetar las diferencias.
b) Observar y explorar su entorno familiar, natural y social. Conocer y apreciar algunas de sus características y costumbres y participar activamente, de forma gradual, en actividades sociales y culturales del entorno.
c) Adquirir progresivamente autonomía en sus actividades habituales.
d) Desarrollar sus capacidades afectivas.
e) Relacionarse con los demás y adquirir progresivamente pautas elementales de convivencia y relación social, así como ejercitarse en la resolución pacífica de conflictos.
f) Desarrollar habilidades comunicativas en diferentes lenguajes y formas de expresión.
g) Iniciarse en las habilidades lógico-matemáticas, en la lecto-escritura y en el movimiento, el gesto y el ritmo.
La educación cumple un papel mediador entre el niño o la niña y el conocimiento cultural organizado. Al educador, por tanto, le corresponde asegurar que se produzcan los aprendizajes necesarios para vivir en sociedad mediante una intervención activa, planificada e intencional.
En este sentido nos planteamos que el proceso de aprendizaje ha de respetar las necesidades individuales y han de ser dirigidas a proporcionar una respuesta educativa ajustada a estas necesidades especificas; para lo cual, utilizamos todos los elementos que conforman el proceso educativo eficazmente permitiendo que cada niño desarrolle al máximo sus potencialidades.
De ahí que la intervención educativa debe tener en cuenta una serie de principios básicos que son:
- APRENDIZAJES SIGNIFICATIVOS
- ENFOQUE GLOBALIZADOR
- JUEGO, ACCIÓN Y EXPERIMENTACIÓN
- CURIOSIDAD
- AMBIENTE CÁLIDO, ACOGEDOR Y SEGURO
- INDIVIDUALIDAD
- HÁBITOS DE CONDUCTA
- LA AUTONOMÍA
- RELACIÓN COORDINADA CON LAS FAMILIAS
- MOTIVACIÓN
- SOCIALIZACIÓN
- LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESPACIOS, LOS MATERIALES Y EL TIEMPO
Para elaborar nuestra línea metodológica partimos de una serie de supuestos:
1.- Los niños y las niñas son el principal protagonista de su propio crecimiento como persona.
2.- Los profesionales ayudan a los niños y niñas a formar su personalidad y complementan la acción educadora de los padres y madres como primeros y principales educadores.
3.- El tipo de educación que ofrecemos presenta una metodología didáctica abierta y flexible que garantiza tanto la fidelidad a los principios pedagógicos fundamentales como su constante actualización, en un clima de serenidad y rigor.
4.- Promovemos una educación personalizada lo cual implica el respeto a la persona de cada niño y niña, ritmos evolutivos y al desarrollo de sus capacidades.
5.- Fomentamos el desarrollo intelectual. Dando especial relieve al trabajo intelectual, serio y rigurosos, y procuramos que cada niño o niña llegue al máximo de sus posibilidades en este campo.
6.- Ponemos la tecnología al servicio de la educación. Preparamos a los niños y niñas para hacer uso de la tecnología que caracteriza a los nuevos medios de comunicación, como un recurso más al servicio de la formación personal y de la construcción de la sociedad. Así como iniciamos a los niños y a las niñas en el manejo del ordenador.
7.- Educamos la creatividad y la capacidad de expresión. Potenciamos en los niños y niñas su capacidad de comprender y de expresarse creativamente en las distintas formas de lenguaje: verbal, gráfico, plástico, corporal, musical,…
8.- Evaluamos continuamente nuestra acción educativa. Convertimos la evaluación, entendida como proceso continuo que verifica el rendimiento de la Comunidad Educativa, en un estímulo y una orientación constante en la mejora de nuestra acción educativa.
9.- Se imparte el aprendizaje de técnicas lectoras y de escritura en castellano, pero tenemos en cuenta que debe avanzarse hacia un Centro entendido como una adaptación a las nuevas necesidades, exigencias y posibilidades de promoción para todos, de ahí que el Centro incorporará progresivamente el aprendizaje de una lengua extranjera, que en nuestro caso es el inglés.


